De dónde sale esto.

En mayo de 2009, fui a Los Ángeles en un viaje de trabajo. Se trataba de asistir a un evento anual al que sólo suelen ir los grandes jefes de ciertas empresas, pero ese año, un "gran jefe" no pudo ir y fui yo, una doña nadie. El blog nació sólo como una forma diferente y barata de comunicarme con mi familia y amigos mientras estaba allí, a 9 horas de distancia temporal. Pero luego, le cogí el gustillo y, aunque ya no estoy allí, sino en Madrid, considero que nuestras vidas son unas grandes súper producciones y que yo, al fin y al cabo, sigo siendo una doña nadie en Hollywood.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Esa estúpida mueca.

Me he propuesto ser constante con este blog. No dejarlo abandonado durante tanto tiempo esperando a que me llegue una inspiración que a veces tarda meses en llegar. Un poco de disciplina no me viene mal. Y para que la inspiración llegue, de vez en cuando hay que buscarla. Hace años tenía la necesidad de escribir casi cada día. Llenaba folios (sí, folios de aquellos que ya ni vemos) de poemas, de artículos, de relatos eróticos, de diálogos humorísticos... de cualquier cosa. Ahora me cuesta.

Un recurso que utilizo para esa búsqueda es recurrir a antiguos textos de tiempos más prolíficos, aunque sean muy lejanos. En uno de ellos, de 1999, he encontrado esta frase: "Por fuera, sonrío. ¿Algo mejor que sonreír? Supongo que esa estúpida y permanente mueca en mi cara transmite cierta sensación de superficialidad. Pero me da igual. Además, probablemente, si mi rostro mostrase mi sentir interno, en muchas ocasiones, tendría que llorar."

Aunque creo que ya no uso un lenguaje tan dramático (la edad siempre quita dramatismo a la vida, mientras ésta gana en drama real), el significado no ha variado mucho. Sigo sonriendo. Estúpidamente o no, pero sigo sonriendo. Esta lectura ha hilado con una conversación que he tenido hoy en el trabajo. Un compañero que es conocido por su, a priori, sequedad, me ha llamado por teléfono y ha cortado la conversación para decirme que le resulta admirable que con todo lo que tengo encima siempre esté sonriendo y de buen humor. Evidentemente, me ha alegrado el día, claro que sí... por mucho que él pensase que mi día ya era alegre. Que lo era, pero ese es otro asunto.

Mirad, supongo que genéticamente o por mi educación familiar tiendo a sonreír. No puedo evitarlo. Una sonrisa es lo primero que me sale cuando hablo con alguien. También es lo primero que se me quita cuando ese alguien no me devuelve la sonrisa más de dos veces. Pero existe cierta tendencia social a pensar que la gente que sonríe mucho es más estúpida, más fácil de engañar, más inocente... Pues queridos míos... definitivamente no. Yo misma he creído durante largo tiempo que la gente de gesto serio era más estable, más "madura", más de fiar y un ejemplo a seguir. Pero no. Una sonrisa, la tuya, la mía, tienen un poder infinito. Pero no sólo la sonrisa que le dedicas a quien se cruza contigo, sino también las que te das a ti. Si sonríes, es más probable que te sonrían y a todos nos agrada eso.

Me gusta sonreír y me gusta decir cosas bonitas a quien quiero decírselas. Es algo que me nace, que me sale de dentro y que no quiero cohibir por parecer más seria o más lista o más estable. Así que ya no me avergüenzo por ser la típica que sonríe y con ello prescinde de un halo de misterio. No me disfrazo de nada, sólo respeto quién soy. Que a todos, a estas edades, nos ha costado mucho ser quienes somos.
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Hoy, que va de sonrisas... uno de los temas más románticos que se han cantado:
The Shadow Of Your Smile - Frank Sinatra.

5 comentarios:

  1. Este aparatejo podía dejarme marcar el me gusta más de una vez....porque me gusta mucho muchísimo.
    Tu sonrisa ,querida.....no es una sonrisa cualquiera. ...tu sonrisa transmite .. no todas las sonrisas lo hacen. ..
    Tu fan number one.
    sigue

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    1. Gracias, guapa! Tú eres mi lectora favorita :)

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  2. Y hay sonrisas que no están exentas de ese halo de misterio, porque saber sonreir a tiempo puede ser aplomo, puede ser firmeza, y es en definitiva mucho más difícil que fruncir el ceño.

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    1. Estoy segura que tú de eso también sabes un rato...

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