Cuando era pequeña, suponía que llegaría un momento en el que inevitablemente dejaría de hacer las cosas que solía hacer entonces. De alguna manera, era consciente de mi propia niñez o adolescencia o primera juventud y pensaba que ciertos comportamientos, costumbres, pensamientos y apetencias, desaparecerían con la edad, cuando llegara el momento. Simplemente, suponía que la madurez borraba de un plumazo todo aquello, igual que se abandona el chupete, los vestidos de nido de abeja, los calcetines de perlé o el instituto.
Pero no es así. Yo tenía idealizada a la madurez. Y ahora, que tengo edad más que de sobra para ser madura, veo que, en realidad, es un estado casi utópico. Más que nada porque no conozco prácticamente a nadie realmente "maduro".
Me sorprende, extrañamente, que sigamos siendo imprudentes algunos, ingenuos otros, inseguros la mayoría. Pero más me sorprende aún la preocupante abundancia de comportamientos infantiles en personas adultas: siguen existiendo los chivatos, los maleducados, los malotes, los que se cogen un berrinche por cualquier cosa, los que "chinchan" al prójimo todo lo que pueden...
No hay más que observarlo en el escaparate más visible de este mercadillo: la tele. La actitud de los políticos es de patio de colegio. Aunque usen frases más complicadas que "no te ajunto" o "a la profe que vas ahora mismo". Por no mencionar el comportamiento de individuos varios en ciertos programas de sobremesa o prime time.
Y eso me crea una desazón indescriptible... porque me siento, en cierta forma, desamparada. Desilusionada. Yo pensé que la edad adulta estaba llena de personas inteligentes, de gente a la que admirar realmente, de personas tranquilas de espíritu, limpias de conciencia, que tendían a restar importancia a las cosas que realmente no tienen importancia, que relativizaban con facilidad... Pero no, seguimos siendo niños y estamos solos, sin adultos.
No digo que todo el mundo sea así. Tampoco digo que yo no sea así. Pero es triste que los niños hagan preguntas a las que no podemos contestar, es triste que ellos suelan tener más razón que los adultos y luego, con la edad... a menudo abandonen esa lógica tan aplastante que siempre tienen las miradas vírgenes.
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A pesar de todo, un bello tema para esta noche...
Happiness - Rodrigo Leão
De dónde sale esto.
En mayo de 2009, fui a Los Ángeles en un viaje de trabajo. Se trataba de asistir a un evento anual al que sólo suelen ir los grandes jefes de ciertas empresas, pero ese año, un "gran jefe" no pudo ir y fui yo, una doña nadie. El blog nació sólo como una forma diferente y barata de comunicarme con mi familia y amigos mientras estaba allí, a 9 horas de distancia temporal. Pero luego, le cogí el gustillo y, aunque ya no estoy allí, sino en Madrid, considero que nuestras vidas son unas grandes súper producciones y que yo, al fin y al cabo, sigo siendo una doña nadie en Hollywood.
viernes, 16 de septiembre de 2011
viernes, 12 de agosto de 2011
A dieta.
Hoy voy a hablar sobre dietas. Tal vez este tema esté algo desfasado a estas alturas del año, porque la operación bikini suele empezar más o menos en abril y ahora estamos casi todos dedicándonos a fastidiar el esfuerzo de todos estos meses, a base de helados, frituras y demás excesos veraniegos.
Pero lo hago porque ayer estuve en una librería y me llamó la atención la gran cantidad de libros sobre dietas y hábitos alimenticios de todo tipo y también porque vayas donde vayas, todo el mundo habla de la dieta Dukan.
Dejando a un lado problemas serios de obesidad, y centrándome sólo en aquellos/as que como yo, sólo tienen o han tenido simples sobrepesos de 2 a 15 kilos, no puedo evitar preguntarme... ¿por qué triunfan estas dietas?
Os cuento mi caso: este invierno he perdido 10 kilos (cosa nada fácil, porque tengo tendencia a engordar y sobre todo, a comer). Y cuando los demás ven el cambio, la mayoría me preguntan qué dieta he hecho. Y yo respondo la verdad: he hecho la "dieta" típica de no abusar de las cosas que engorden. Es decir... nada de dulces, nada de fritos, no mucho pan y cenas ligeras. Eso sí: no he renunciado a mi Cola-Cao mañanero, sin el que no puedo vivir, tal como a algunos les pasa con el café.
Y ante esto, hay gente que me ha dicho: "es que tienes mucha fuerza de voluntad". ¿Fuerza de voluntad? Algo de ella se necesita, siempre, para ponerse a régimen, efectivamente, pero yo me pregunto: ¿acaso no se necesita una EXTREMA fuerza de voluntad para someterse a una dieta que sólo te deja comer proteína y verdura, o que sólo te deja probar piña, sopas de alcachofa o sirope de arce durante varios días, o que te hace pesar los alimentos, o que no te deja mezclar ciertas cosas? Todo eso ¿para qué? ¿para adelgazar 6 kilos en un mes en lugar de 4? ¿No nos ha preocupado coger 12 kilos en todo un año y ahora tenemos prisa por quitarlos en seis semanas?
No soy nutricionista, ni médico, ni nada parecido. Pero, sinceramente, una dieta es ya lo bastante dura como para añadirle el estrés de preocuparse por cumplir las estrictas normas de famosos regímenes alimenticios.
Hay gente que no puede salir a comer fuera cuando está a dieta. Y eso exige un cambio de vida. Las dietas deberían adaptarse a nuestros horarios y hábitos y no al revés. Si no, estresan, molestan y desaniman.
Puede que se tarde un mes más en alcanzar el peso deseado, pero seguramente será más llevadero, más alentador y muchísimo menos estresante.
Pero lo hago porque ayer estuve en una librería y me llamó la atención la gran cantidad de libros sobre dietas y hábitos alimenticios de todo tipo y también porque vayas donde vayas, todo el mundo habla de la dieta Dukan.
Dejando a un lado problemas serios de obesidad, y centrándome sólo en aquellos/as que como yo, sólo tienen o han tenido simples sobrepesos de 2 a 15 kilos, no puedo evitar preguntarme... ¿por qué triunfan estas dietas?
Os cuento mi caso: este invierno he perdido 10 kilos (cosa nada fácil, porque tengo tendencia a engordar y sobre todo, a comer). Y cuando los demás ven el cambio, la mayoría me preguntan qué dieta he hecho. Y yo respondo la verdad: he hecho la "dieta" típica de no abusar de las cosas que engorden. Es decir... nada de dulces, nada de fritos, no mucho pan y cenas ligeras. Eso sí: no he renunciado a mi Cola-Cao mañanero, sin el que no puedo vivir, tal como a algunos les pasa con el café.
Y ante esto, hay gente que me ha dicho: "es que tienes mucha fuerza de voluntad". ¿Fuerza de voluntad? Algo de ella se necesita, siempre, para ponerse a régimen, efectivamente, pero yo me pregunto: ¿acaso no se necesita una EXTREMA fuerza de voluntad para someterse a una dieta que sólo te deja comer proteína y verdura, o que sólo te deja probar piña, sopas de alcachofa o sirope de arce durante varios días, o que te hace pesar los alimentos, o que no te deja mezclar ciertas cosas? Todo eso ¿para qué? ¿para adelgazar 6 kilos en un mes en lugar de 4? ¿No nos ha preocupado coger 12 kilos en todo un año y ahora tenemos prisa por quitarlos en seis semanas?
No soy nutricionista, ni médico, ni nada parecido. Pero, sinceramente, una dieta es ya lo bastante dura como para añadirle el estrés de preocuparse por cumplir las estrictas normas de famosos regímenes alimenticios.
Hay gente que no puede salir a comer fuera cuando está a dieta. Y eso exige un cambio de vida. Las dietas deberían adaptarse a nuestros horarios y hábitos y no al revés. Si no, estresan, molestan y desaniman.
Puede que se tarde un mes más en alcanzar el peso deseado, pero seguramente será más llevadero, más alentador y muchísimo menos estresante.
sábado, 6 de agosto de 2011
Preguntas.
¿Quién no se ha preguntado alguna vez qué sienten los demás? Es bastante común que de vez en cuando nos preguntemos qué es lo que sienten exactamente respecto a nosotros nuestras parejas, nuestros amigos...
Sacamos un montón de conclusiones y alguna de ellas solemos tomarla como válida. Y reprochamos, a veces, que algunas personas no parezcan claras respecto a lo que sienten por nosotros.
En cambio... ¿estamos seguros de lo que sentimos nosotros mismos? A veces, yo no. Y, cuando eso sucede... ¿cómo podríamos saber qué es lo que sentimos en realidad? ¿Quién te lo puede decir? ¿Hay algún tipo de terapia realmente certera? ¿Puedes ir al psiquiatra o al psicólogo y que te dé un diagnóstico claro? ¿Realmente alguien ajeno a ti puede dar con la respuesta correcta?
Hay momentos en los que no es tan fácil afirmar con convicción que sentimos tal o cual cosa. Hay veces que sentimos con matices y ni siquiera somos capaces de definir esos matices. Lo malo, es que hay ocasiones en las que es absolutamente necesario saber lo que uno siente. Mucho más que saber lo que sienten los demás.
No podemos esperar entender del todo a los demás, cuando es bastante común que no lleguemos a entendernos del todo a nosotros mismos.
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Just Hold Me - Maria Mena.
Sacamos un montón de conclusiones y alguna de ellas solemos tomarla como válida. Y reprochamos, a veces, que algunas personas no parezcan claras respecto a lo que sienten por nosotros.
En cambio... ¿estamos seguros de lo que sentimos nosotros mismos? A veces, yo no. Y, cuando eso sucede... ¿cómo podríamos saber qué es lo que sentimos en realidad? ¿Quién te lo puede decir? ¿Hay algún tipo de terapia realmente certera? ¿Puedes ir al psiquiatra o al psicólogo y que te dé un diagnóstico claro? ¿Realmente alguien ajeno a ti puede dar con la respuesta correcta?
Hay momentos en los que no es tan fácil afirmar con convicción que sentimos tal o cual cosa. Hay veces que sentimos con matices y ni siquiera somos capaces de definir esos matices. Lo malo, es que hay ocasiones en las que es absolutamente necesario saber lo que uno siente. Mucho más que saber lo que sienten los demás.
No podemos esperar entender del todo a los demás, cuando es bastante común que no lleguemos a entendernos del todo a nosotros mismos.
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Just Hold Me - Maria Mena.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Seis grados de separación.
Supongo que todos conocéis la teoría de los seis grados de separación. La explico de todas formas, por si alguno la desconoce: dice que entre nosotros y cualquier otra persona de este mundo, sólo hay, como mucho, cinco personas entre medias. Es decir, que, por ejemplo, si yo quisiera llegar a Obama, seguro que entre mis conocidos hay uno que conoce a otro que a su vez conoce a otro, que a su vez conoce a Obama.
Hoy en día, esto es relativamente fácil de comprobar, gracias a las redes sociales. Pero, incluso sin ayuda de ellas, nunca deja de sorprenderme lo pequeño que es el mundo en realidad, y lo cerca que estamos todos de todos.
En estas vacaciones nos ha pasado algo relacionado con este tema y son coincidencias que parecen sacadas de películas. Ese tipo de cosas que te recuerdan lo divertido que es vivir, por muy duras que a veces sean las circunstancias.
Mirad vuestra vida desde fuera y veréis que, quitando un poco de hierro al asunto y poniendo algo de distancia emocional, seguro que podría ser el apasionante argumento de cualquier novela.
Os mando una sonrisa soleada desde este paraje, con la promesa de contar las aventuras de esta doña nadie con más detalle.
Hoy en día, esto es relativamente fácil de comprobar, gracias a las redes sociales. Pero, incluso sin ayuda de ellas, nunca deja de sorprenderme lo pequeño que es el mundo en realidad, y lo cerca que estamos todos de todos.
En estas vacaciones nos ha pasado algo relacionado con este tema y son coincidencias que parecen sacadas de películas. Ese tipo de cosas que te recuerdan lo divertido que es vivir, por muy duras que a veces sean las circunstancias.
Mirad vuestra vida desde fuera y veréis que, quitando un poco de hierro al asunto y poniendo algo de distancia emocional, seguro que podría ser el apasionante argumento de cualquier novela.
Os mando una sonrisa soleada desde este paraje, con la promesa de contar las aventuras de esta doña nadie con más detalle.
domingo, 31 de julio de 2011
Sin cobertura.
Sólo un apunte: no he abandonado el blog. Y, si la cobertura me lo permite, mañana lo actualizaré.
Mojácar es un oasis casi carente de 3G.
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En la espera, este tema:
Sábanas blancas, cama estrecha - Mastretta.
Mojácar es un oasis casi carente de 3G.
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En la espera, este tema:
Sábanas blancas, cama estrecha - Mastretta.
jueves, 21 de julio de 2011
Un lujo.
Hoy en día, estar de vacaciones es un lujo. No me refiero a alojarse en un resort de 5 estrellas en Isla Cousine, ni a escaparse a esquiar a Aspen. Me refiero simplemente a estar de vacaciones. ¿Por qué? Pues porque eso significa que tienes trabajo.
Así que, esta mañana me he levantado agradecida y me he desperezado con una sonrisa en la cara que significaba "puedo hacer exactamente lo que me dé la gana". Podía seguir desperezándome durante media hora, o podía saltar de la cama al sofá para conservar la postura, o calzarme las bailarinas y caminar bajo el sol. ¡O no! Eso es lo bueno.
Y lo maravilloso de todo eso es que no cuesta absolutamente ningún trabajo acostumbrarse a este status. El cuerpo se amolda con una facilidad tremenda a levantarse tarde, a vestirse con ropa cómoda, a desayunar largo y tendido...
Son tantas las veces que, sentada delante del ordenador de mi oficina, se me ha escapado la mente a imaginarme tumbada en la cama, sólo respirando... o caminando por la ciudad a media mañana... o mirando al horizonte sin reloj, que ahora sólo quiero ser consciente cada minuto de que durante unos días yo, sólo seré yo misma. Mi nombre y mi persona no irán asociados a ningún cargo, puesto, tarea... Mi teléfono sólo sonará para que alguien pregunte cómo o dónde estoy y mis dedos sólo teclearán un ordenador para escribir palabras ociosas.
Enhorabuena a todos aquellos que tenéis vacaciones. No dejéis de sentir en ningún momento el placer de, simplemente, ser y estar.
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Hoy, tema romanticón, para empezar las vacaciones dulcemente.
Just The Way You Are - Billy Joel.
Así que, esta mañana me he levantado agradecida y me he desperezado con una sonrisa en la cara que significaba "puedo hacer exactamente lo que me dé la gana". Podía seguir desperezándome durante media hora, o podía saltar de la cama al sofá para conservar la postura, o calzarme las bailarinas y caminar bajo el sol. ¡O no! Eso es lo bueno.
Y lo maravilloso de todo eso es que no cuesta absolutamente ningún trabajo acostumbrarse a este status. El cuerpo se amolda con una facilidad tremenda a levantarse tarde, a vestirse con ropa cómoda, a desayunar largo y tendido...
Son tantas las veces que, sentada delante del ordenador de mi oficina, se me ha escapado la mente a imaginarme tumbada en la cama, sólo respirando... o caminando por la ciudad a media mañana... o mirando al horizonte sin reloj, que ahora sólo quiero ser consciente cada minuto de que durante unos días yo, sólo seré yo misma. Mi nombre y mi persona no irán asociados a ningún cargo, puesto, tarea... Mi teléfono sólo sonará para que alguien pregunte cómo o dónde estoy y mis dedos sólo teclearán un ordenador para escribir palabras ociosas.
Enhorabuena a todos aquellos que tenéis vacaciones. No dejéis de sentir en ningún momento el placer de, simplemente, ser y estar.
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Hoy, tema romanticón, para empezar las vacaciones dulcemente.
Just The Way You Are - Billy Joel.
miércoles, 13 de julio de 2011
Amiga mía.
Una vez, una mujer extraordinaria que conozco, me dijo que somos capaces de decir cosas de nosotros mismos que jamás diríamos de nuestros seres queridos. Que somos capaces de proferirnos los más crueles insultos, cosa que no haríamos con nuestros amigos.
Y es cierto. Casi todos nosotros nos insultamos al menos un par de veces al día, sin ningún tipo de piedad. ¿Y por qué somos tan exigentes con nosotros mismos, si no lo somos con los demás? Es cierto que a quien nos cae mal, le vemos todo tipo de defectos, pero... ¿acaso es que no nos caemos bien?
¿Seríamos amigos nuestros si no fuésemos nosotros? ¿Nos pareceríamos simpáticos, guapos, graciosos, elegantes? Si no es así... tal vez deberíamos hacer un verdadero esfuerzo por cambiar lo que no nos entusiasma de nuestro ser.
Pero, si aceptamos a nuestros amigos con su dejadez, su pereza, su torpeza, su forma de peinarse, ese horroroso jersey naranja, su impuntualidad o sus meteduras de pata... ¿por qué no nos aceptamos a nosotros mismos?
Yo creo que todos tenemos una cualidad que, bien potenciada, nos hace capaces de conseguir cualquier cosa. Unos, su don de gentes, otros, su inteligencia, o tal vez su perspicacia, o su paciencia, o su tesón, o simplemente una bonita sonrisa que abre mil puertas.
Podríamos pensar que esta vida es un trabajo en equipo y que cada uno pone lo mejor de sí mismo y sentirnos todos a la altura de todos. Ni por encima, ni por debajo.
Me ha quedado un poco como de libro de autoayuda, pero es que estoy harta de insultarme y no salir en mi defensa.
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Digámonoslo con alegría...
Love Of Lesbian - Me Amo.
Y es cierto. Casi todos nosotros nos insultamos al menos un par de veces al día, sin ningún tipo de piedad. ¿Y por qué somos tan exigentes con nosotros mismos, si no lo somos con los demás? Es cierto que a quien nos cae mal, le vemos todo tipo de defectos, pero... ¿acaso es que no nos caemos bien?
¿Seríamos amigos nuestros si no fuésemos nosotros? ¿Nos pareceríamos simpáticos, guapos, graciosos, elegantes? Si no es así... tal vez deberíamos hacer un verdadero esfuerzo por cambiar lo que no nos entusiasma de nuestro ser.
Pero, si aceptamos a nuestros amigos con su dejadez, su pereza, su torpeza, su forma de peinarse, ese horroroso jersey naranja, su impuntualidad o sus meteduras de pata... ¿por qué no nos aceptamos a nosotros mismos?
Yo creo que todos tenemos una cualidad que, bien potenciada, nos hace capaces de conseguir cualquier cosa. Unos, su don de gentes, otros, su inteligencia, o tal vez su perspicacia, o su paciencia, o su tesón, o simplemente una bonita sonrisa que abre mil puertas.
Podríamos pensar que esta vida es un trabajo en equipo y que cada uno pone lo mejor de sí mismo y sentirnos todos a la altura de todos. Ni por encima, ni por debajo.
Me ha quedado un poco como de libro de autoayuda, pero es que estoy harta de insultarme y no salir en mi defensa.
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Digámonoslo con alegría...
Love Of Lesbian - Me Amo.
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