De dónde sale esto.

En mayo de 2009, fui a Los Ángeles en un viaje de trabajo. Se trataba de asistir a un evento anual al que sólo suelen ir los grandes jefes de ciertas empresas, pero ese año, un "gran jefe" no pudo ir y fui yo, una doña nadie. El blog nació sólo como una forma diferente y barata de comunicarme con mi familia y amigos mientras estaba allí, a 9 horas de distancia temporal. Pero luego, le cogí el gustillo y, aunque ya no estoy allí, sino en Madrid, considero que nuestras vidas son unas grandes súper producciones y que yo, al fin y al cabo, sigo siendo una doña nadie en Hollywood.

sábado, 5 de junio de 2010

Las cuatro de la mañana.

No pensaba volver por aquí tan pronto. Pero, una vez más, el sueño no quiere encontrarme. Tengo una especie de jet lag permanente. Como si viviera un huso horario más occidental.

Tal vez sea porque me encanta la noche. No exactamente para vivirla de bar en bar, ni para bailarla, ni para bebérmela. Me encanta la noche para estar, simplemente. Para ser consciente de estar.

A estas horas soy más libre para pensar y para sentir. Incluso para expresar, aún sin interlocutor. Porque nada interrumpe. La luz de las estrellas no deslumbra como la del sol. El aire es más respirable. Y todo parece más cercano.

Es como si de noche, me mintiese menos a mí misma. Como si no hiciera falta maquillaje, ni posturas. Como si sólo hiciera falta vestirse de verdades. No hay prisas, ni deberes. Sólo la brisa y el silencio que entran por la ventana.

Creo que la gente que no duerme de noche vive en un mundo paralelo. La mente no es la misma. No se ve la vida del mismo color. Es como si se mezclase la realidad con el universo onírico. Como si el subconsciente estuviera más a flor de piel. Una especie de embriaguez lúcida.

Es un momento estupendo para escribir cosas distintas, que difícilmente soportan la luz del día.

Una verdadera pausa entre citas ineludibles. Tomarme unas vacaciones de mí misma. Salir un rato de todo lo que se supone que debo ser.

viernes, 4 de junio de 2010

El saber no libera lugar.

La vida tiene muchos sentidos. Lo mejor, es no buscarle ninguno y vivirla tranquilamente, pero, por ejemplo, la ilusión es uno de los motores que más ayudan a seguir adelante. Para mí, otro es la curiosidad, que tal vez es también una forma de ilusión.

No es que yo sepa mucho de nada. Como dice mi padre (al que, como habréis notado, nombro frecuentemente en estos textos, porque me aporta muchas ideas), "con lo que yo desconozco, se podrían escribir enciclopedias". Pero siempre me ha gustado aprender sobre casi cualquier cosa.

Porque cualquier tema puede resultar interesante y atractivo si te lo enseña el maestro adecuado. Yo tuve unos profesores de Literatura y de Matemáticas, a mi modo de ver, absolutamente desastrosos. No digo que no amaran lo que enseñaban, pero no lo sabían transmitir en absoluto. Así me pasó: la Literatura no se me daba mal y salí adelante bastante bien, pero, en cambio, era un desastre para los números y mi profesor no supo remediarlo.

Sin embargo, en la facultad, había una asignatura que poco o nada tenía que ver con la carrera: Psicología. Pero el catedrático, aquel hombre bajito y lleno de energía y de hijos, era tan buen comunicador, que sus clases estaban llenas. Porque daba gusto oírle. Porque te daban ganas de aprender más y más sobre la Pirámide de Maslow, aunque no pudieras aplicarlo como meritorio de rodaje.

Luego, fuera del mundo académico, te encuentras a menudo con el problema de dar con personas que saben mucho y que, no es que no sean buenos comunicadores, sino que no quieren comunicar nada de lo que saben. Porque la información es poder. Y porque si hoy te enseño, mañana me quitas el puesto. Hay mucha gente que sabe mucho, pero no tiene humildad y, yo diría que tampoco seguridad en sí misma.

Últimamente, la vida me ha puesto en el camino varias personas que saben mucho y comparten gustosamente todo lo que saben. Y eso me hace tremendamente feliz, porque casi todos los días, gracias a ellos, aprendo algo nuevo y así, casi todos los días, yo tengo más motivación para aprender más.

Por eso digo que, si bien el saber no ocupa lugar, no es menos cierto que tampoco lo libera. Aunque compartamos nuestros abundantes o escasos conocimientos, no se nos va a quedar vacío el cerebro.

Y pocas cosas hay tan bonitas como saber que, gracias a ti, alguien ha aprendido algo nuevo.

miércoles, 2 de junio de 2010

Cosas que se dicen.

Esta mañana, camino del trabajo, he oído un anuncio en la radio que me ha recordado lo mucho que me molestan o lo poco que entiendo algunas frases que se utilizan mucho, pero que a mí no me suenan bien.

El anuncio era de una agencia de viajes y decía: "comida, días y niños, gratis". Es decir, te dan de comer gratis, te dan unos días adicionales gratis y... ¿te dan algún que otro niño gratis? ¿te lo dan? A lo mejor es que es mucho más largo decir "los niños no pagan" o "los niños van gratis" o yo qué sé. Pero... ¿"niños gratis"? ¿Qué clase de turismo es ese? Prefiero no pensarlo...

Otra cosa que se utiliza mucho en el mundillo inmobiliario de los particulares es algo que siempre me ha sonado fatal. Y eso que está bien dicho. Anuncio colgando de una ventana cualquiera: "Se vende piso. Razón: portería". ¿Se vende el piso porque el portero no les cae bien? ¿Es porque la portería es muy ruidosa o muy fea? ¿O, acaso es porque tienes que preguntar en la portería y el portero te cuenta cuál es la razón por la que venden el piso, aprovechando que los porteros/as siempre han tenido fama de cotillas? Ya sé que esto es cosa mía, pero yo creo que el término "razón" con ese significado, ya sólo se usa para vender pisos...

Hay unas palabras que utilizamos todos y que, parándome a pensar, no sé lo que significan. Es decir, el sentido está claro, pero... analizándolo bien, pues... no tanto. Y son, "desde luego". "Desde luego... hay que ver lo soso que es el pobre" o "Desde luego que sí". Literalmente, "desde luego" quiere decir "a partir de dentro de un rato" o algo así, pero "a partir de dentro de un rato.... hay que ver lo soso que es el pobre", no significa nada lógico. Está aceptadísimo por la Real Academia, pero ¿cómo ha llegado a convertirse esa frase en lo que ahora significa? Misterios insondables del lenguaje.

Otro de esos misterios es algo de lo que he hablado con mucha gente y a casi todo el mundo le pasa igual: "mejorando lo presente" no es un piropo. ¿Cómo va a serlo? "Angelina Jolie es un pibón... mejorando lo presente" ¿No te fastidia? O sea, que está buena y, encima, ¡me mejora a mí!

Hablamos mucho (no hablo, obviamente, por mí, ser retraído y silente donde los haya), pero a veces no nos paramos a pensar bien el significado exacto de las palabras que decimos...


martes, 1 de junio de 2010

Una cosita.

He añadido un enlace a una página de textos antiguos, ahí, a la derecha. Muy poca cosa, de momento. A ver si recopilo más...

lunes, 31 de mayo de 2010

Conozca a sus vecinos.

Hace unos días, le dije a mi marido que hacía mucho que no coincidía con los vecinos de enfrente. Para mi sorpresa, él me contestó que se habían mudado. Me di cuenta, entonces, de lo poco que sé de mis vecinos. Y sé poco porque, tal vez por desgracia, me preocupo poco por saber de ellos.

En el edificio donde viví hasta cumplir los 30, vivían también un buen número de amigos míos, casi todos de mi edad. Cuando teníamos ocho o nueve años y ya no eran horas de andar jugando por la calle, nos asomábamos todos a la ventana y, por el patio, jugábamos a las "palabras encadenadas", emulando a los concursantes de aquel programa que TVE emitía por aquellos tiempos, "Lápiz y Papel". El edificio tenía diez plantas y cuatro viviendas por cada una. Y yo, conocía a todos mis vecinos.

Ahora vivo en un edificio más pequeño, con siete plantas y catorce viviendas y poco sé de quienes habitan en ellas.

Estos son los datos que he podido recopilar en los 5 años y medio que llevo aquí:

- Mi vecina de arriba es una mujer mayor que vive sola y que tiene un perrito que molesta poco. Lleva años con una depresión y casi no sale de casa, a pesar de que en invierno, pasa un frío espantoso, porque no le llega bien la calefacción. Casi todo esto lo supe el día que vine a vivir aquí, porque el de Telefónica tuvo que subir a su casa a hacer no sé qué y ella me lo contó.

- El vecino del cuarto lleva peluquín. Eso lo sé, porque un día, no recuerdo por qué razón, tuve que llamar a su puerta y me abrió en camiseta y una capa de pegamento puesta sobre su cuero cabelludo desnudo.

- La del segundo tiene demasiados hijos para el tamaño de su casa.

- El del primero es de Galicia y sus hijos adolescentes salen y entran bastante a menudo.

- La vecina del quinto se levanta muy temprano.

- También sé que hay un señor mayor muy educado y agradable con el que me encuentro de vez en cuando... pero no sé en qué piso vive.

Probablemente, sé más del que vive en el ático del edificio de enfrente. Es un chico joven que vive con una novia a la que jamás he visto. Acostumbra a salir a su esplendorosa terraza a hablar por el móvil. Es entonces cuando yo me entero de los pormenores de su vida. Se dedica a traducir obras de teatro, en su perfil de Facebook tiene una foto de Shaquille O'Neal, porque le conoció en Nueva York y le cayó muy bien y tiene un montón de amigos con los que celebra atractivas fiestas en verano.

También hay en el barrio, alguien que tiene unos artilugios colgados en la terraza que, cuando hay brisa, chocan entre sí y producen un sonido similar al del timbre de los tranvías de San Francisco y, lejos de molestarme, me resulta relajante...

Pero no sé nada más. Nadie me pide sal. No dejo a nadie ningún recado... Y no sé si esto me gusta o no. Por un lado, me hace sentir más libre, más independiente, menos obligada. Pero, por otro, me resulta muy extraño pensar que duermo a unos 80 centímetros de mi vecino de al lado y no sé quién es.

Antes, uno de los mayores entretenimientos de la sociedad era charlar, compartir y cotillear con y sobre los vecinos. Tal vez ahora, nuestros vecinos no viven a nuestro lado y hemos sustituido el interés por sus vidas por la de los famosos de la tele o nuestros amigos de las redes sociales.

Todos somos extraños para todos, aunque estemos muy cerca.


viernes, 28 de mayo de 2010

Nombres, alcohol y padres orgullosos.

Llevo una copa de más. Es decir, he bebido dos. Como bien dice una buena amiga mía que sabe de lo que habla, "piso una chapa y estoy borracha". Sí. Soy especialmente sensible a las sustancias. Por eso he probado pocas. Mi cuerpo reacciona a la más mínima alteración.

No suelo beber en público. Especialmente, en público poco conocido. Y es que... pierdo las formas. Pero no me da por bailar por encima de las mesas, ni por llorar desconsoladamente, ni por hacer el gamberro, ni por pegar a nadie. Sencillamente, comienzo perdiendo la mirada en quien tenga enfrente y dejo de escucharle y empiezo a meterme en lo que estoy pensando y termino con una enorme sonrisa de la que no puedo deshacerme y comienzo a decir todas las cosas fantásticas que pienso acerca de la persona con la que esté bebiendo. Porque, si estoy bebiendo con alguien, es porque esa persona es estupenda. Es decir... me pongo tan simpática que no resulto creíble.

Y quería hacer el experimento de escribir estando ebria (atención: he bebido una cerveza y medio mojito, mientras cenaba y en el espacio temporal de unas dos horas y aún así, estoy ebria). Quería saber qué se me ocurría escribir.

(Pausa de unos 10 minutos)

Pues bien. Ya se me ha ocurrido. Voy a escribir sobre poner nombres a las cosas y también, sobre las profesiones. Como estoy ebria, no puedo decidirme del todo.

Hoy hemos estado hablando en el trabajo sobre lo orgullosos que muchos padres están de que sus hijos hayan llegado a ser abogados, médicos, ingenieros... "Tengo un hijo notario"; "Mi José Juan es arquitecto"... Es, sin duda, motivo de satisfacción para los progenitores el hecho de que sus hijos hayan conseguido lo que ellos, en muchos casos, no pudieron lograr por falta de posibles, por tener que dedicar el tiempo de estudio a llevar dinero a casa, casi desde niños. Pero, en esa conversación, ha surgido un tema curioso: quienes estábamos hablando, no éramos nada. Nuestros padres no saben qué decir de nosotras, porque estudiamos Ciencias de la Información Visual y Auditiva. Es decir: Imagen y Sonido. Si haces Económicas, eres economista. Si haces Filología, eres filólogo. Pero si haces Imagen y Sonido... eres... A ver, ¿qué dirían nuestros padres? "Mi Conchita es... bueno... hace algo de la tele y tiene que ir al cine y... cosas de cámaras o algo así". Y las vecinas piensan que he hecho FP y arreglo televisores, cosa que tampoco hubiera estado mal.

No es que nuestros padres no se sientan orgullosos. Es que no saben exactamente de qué están presumiendo. No es el caso de los míos. Primero, porque a mi padre le hubiera gustado hacer mi carrera y segundo, porque no presumen.

Porque muchos necesitamos poner nombre a las cosas. Nos sentimos algo perdidos si no sabemos cómo llamar a algo. Especialmente, las mujeres, tenemos esa necesidad. Y nos ponemos pesadísimas, por ejemplo, con eso de "Borja, de verdad, necesito saber qué somos, porque amigos, no somos. Amigo es por ejemplo, Dani, o Javi. Pero tú y yo nos enrollamos de vez en cuando. Entonces, ¿somos novios? ¿o qué somos? ¿qué les digo a mis amigas que eres?". Nena: sois una pareja sin futuro. No hace falta ponerle nombre. Sois dos que están bien juntos y mejor aún cuando están mucho más juntos. Y cuanto mejor estéis, más claro tendréis lo que sois, aunque no le pongáis nombre.

Las mujeres tenemos que ponerle nombre a todo. Si sólo hubiera hombres en la Tierra, sólo habría 7 colores y 3 tonalidades de cada uno de ellos. Por ejemplo: azul, azul clarito y azul oscuro.
Nosotras, en cambio, necesitamos que exista un turquesa, un añil, un índigo, un eléctrico y un pavo real. Porque, a las cosas, hay que llamarlas por su nombre.

O tal vez, no. Tal vez hay cosas que son tan estupendas, que te hacen sentir tan bien que... no hace falta nombrarlas. Porque, al nombrarlas... pueden desvanecerse y volverse vulgares y tener un nombre, como cualquier otra cosa.

Continúo algo beoda. Disculpad si he divagado más de lo que acostumbro...



jueves, 27 de mayo de 2010

Buscando a Jacq's.

- ¡Hola, buenas tardes!
- Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarla?
- ¿Tienen ustedes hombres?
- ¿Hombres? Huy, no, hija. Están agotados.
- ¿Es que hay mucha demanda?
- No, es que hay poca oferta. Los pocos que llegan, se nos acaban enseguida. Tal vez, el mes próximo...
- Bueno, pues nada. Muchas gracias, ¿eh? Hasta luego...
- Adiós.

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- Hola, muy buenas.
- Hola.
- Mire, yo quería saber si les queda algún hombre.
- ¿Es para usted?
- Pues sí.
- Y, ¿cómo lo quería?
- Bueno, no sé... simpático, fuerte, inteligente, con carácter... Si pudiera ser, que el coche lo trajera de serie, pero bueno, esto tampoco sería imprescindible...
- Veamos... Sí, bueno, aquí hay uno simpático, con carácter, incluso trae coche... ¡ay! pero... no es muy inteligente. A veces hay que repetirle las cosas varias veces para que las entienda.
- ¿Ah, sí? Bueno, es igual, yo soy muy paciente. He trabajado de niñera ¿sabe?
- ¡Ah, bueno! En ese caso, no tendría problema. ¡Además, trae coche! Concretamente un Renault Clio con elevalunas, cierre centralizado y airbag de pasajero. ¡Está usted de suerte!
- ¡Ah, pues qué bien!
- ¿Y qué talla usa usted?
- Una 44.
- Huy... pues me parece que no va a haber...
- ¿No?
- A ver... No. Sólo nos quedan de la 38 a la 42. Tal vez, en la sección de tallas especiales...
- Pues es una pena, porque el coche es una monada... pero bueno, gracias de todas formas. ¡Hasta luego!

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- Hola, buenas tardes.
- Hola, buenas.
- Quería un hombre, pero de los de verdad, ¿eh?
- Muy bien, pero antes tiene que seleccionar las características en esa maquinita y consultar el precio. Luego viene con el ticket y yo se lo doy.
- Gracias. A ver... Aquí tiene el ticket, pero ¿es posible que un hombre me salga por 3.225.999 pesetas?
- A ver, déjeme ver ese ticket... "simpático, fuerte, culto, que sepa inglés e informática... ¡pero mujer, por Dios! ¿cómo no va a ser caro? ¿¡Ha pedido usted que tenga carácter y personalidad propia!? ¿Usted sabe lo que eso sube el precio? Y, ¿esto? ¿que no le interese el fútbol? ¿y que sea huérfano o que su familia viva lejos? Es que estamos hablando de un ejemplar de lujo... vamos, casi de una serie limitada, ¿eh?
- Ah, pues no sabía yo que fuera tan caro... Es que sólo cuento con un millón y medio, aproximadamente...
- Pues, por ese precio, desde luego, el fútbol tiene que gustarle. Y cuente usted con que tenga familia e incluso, viva con ella ¿eh? De eso, no se libra...
- ¿Y lo de que tenga personalidad propia?
- Bueno, tal vez encuentre alguno que la finja o crea que la tiene, lo que abarataría el coste, pero, uno que la tenga de verdad... sólo en ejemplares de gama alta.
- ¡Vaya por Dios! Bueno, pues gracias y hasta luego.
- Hasta luego.

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- Hola, buenas tardes. Quería saber si tienen hombres.
- Pero ¿de los de verdad?
- Sí, a poder ser.
- No, no nos quedan. Creo que se han agotado. Hace tiempo que los proveedores no mandan nada.
- ¿No? ¡Pues si el otro día vi uno en la película de la madrugada de La 2!
- ¿Cuál? ¿La de Clark Gable? Huy... esos ya hace tiempo que dejaron de fabricarse, ¿eh?
- Pero ¿cómo es posible? ¡Si eran buenísimos!
- Pues mira, puro marketing. Esos salían muy buenos y duraban años y años, pero a los fabricantes no les conviene, porque venden menos. Pasó igual con una lavadora de mi madre, una Corberó. La compró al casarse y la hemos tirado porque se ha quedado anticuada, pero en todo ese tiempo, ¡ni una avería! En cambio, la que compramos en su lugar, tiene dos años y hemos tenido que repararla ya tres veces...
- ¡Qué barbaridad!
- Sí, desde luego. Así que los que hacen ahora, nada más comprarlos, parecen estupendos, pero al mes o así empiezan a fallar… Unos dejan de ser graciosos y se vuelven pesadísimos, porque a veces se atascan; otros, a causa de una mala conexión en su sistema de seguridad y autoconfianza, comienzan a tomar una actitud de celosos compulsivos; a otros se les bloquea el proceso de decisión y repiten constantemente frases como "sí, cariño, lo que tú quieras, amor, no te enfades, vida…"
- ¿Tan terrible es?
- ¡Uf! Recuerdo que no hace mucho salió una tirada defectuosa. El fallo afectaba a su sistema motriz, por lo que acababan tumbados todo el día en un sofá. Pero este fallo, curiosamente, afectaba a todo el cuerpo excepto a la movilidad del dedo pulgar de la mano derecha y del codo del brazo izquierdo, lo cual les permitía cambiar el canal del televisor con el mando y beberse una cervecita. En el caso de los zurdos, el dedo con movilidad era el de la mano izquierda, claro está.
- Pues muchas gracias por su ayuda. Muy amable. Adiós.
- Adiós, de nada.

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- Hola, quería ver los hombres que tienen.
- Sí, le enseño el catálogo.
- Gracias.
- Mire, en esta sección tenemos el tipo "Ejecutivo". Incluye el modelo "O sea", que trae el Volkswagen Golf de serie; el modelo "Bienvenido al buzón Movistar", con el cual le regalamos un Ericsson 728G21A142; el modelo "Está reunido"... éste está bien, porque no se deja ver mucho y no llega a cansar; y, finalmente, el modelo "Oh, un 3%, qué guay", que resulta algo frío, pero al mismo tiempo, económico.
- ¿Y qué más tipos tiene?
- Últimamente se ha vendido mucho el tipo "Soy la leche". En este grupo, destaca el modelo "Hola, muñeca". Tiene la peculiaridad de que sabe levantar una ceja... Otro es el modelo "Está loca por mí", que ha salido con defecto. Resulta que un fallo en la córnea le produce una cierta distorsión de la realidad y, a veces cree que su mujer le admira y que se siente plenamente feliz a su lado, a la vez que sexualmente satisfecha, lo cual no es cierto, aunque como le digo, ese problema visual le hace creer que sí. El modelo "Espejito, espejito" no está mal, pero puede resultar cargante.
Pasemos al tipo "Macho Ibérico". El modelo "Obrero" va equipado con un software que incluye varios piropos soeces y alguna mirada obscena, según la versión. El modelo "De pelo en pecho" lleva un defecto en la camisa y es que la mitad superior carece de botones y ha de llevarla siempre abierta. Incluye también un kit de medallón de oro y palillo interdental post-almuerzo. También está "Baby Eructitos", que emite gases después de beber y luego se ríe. El tipo "Humilde" no es muy habitual, pero el modelo "No te merezco" se vende bien. Va acompañado del manual "Aprende a decir 'no' sin sentirte culpable", para que pueda evolucionar. Tampoco se vende mal el modelo "Loctite-Supergén", que va siempre contigo… aunque me han dicho que resulta algo pegajoso al final…
- ¡Pues vaya! sí que...¿y no hay más?
- ¡Sí! Está este otro, el tipo "Cary Grant".
- ¿En serio? ¿Cómo es?
- Pues trae 64 MB más de memoria que un tipo normal, proporciones perfectas, diseño exclusivo, un sentido del humor perfectamente configurado, simpatía última generación, personalidad propia, ciertas dosis de ternura, carácter firme y la seguridad del líder europeo.
- ¡Qué maravilla! ¿Y los extras?
- Bueno, odia el fútbol, tiene un coche estupendo, su familia vive a más de 400 km. de distancia mínima garantizada, y un estupendo puesto de trabajo que le da bastante dinero, pero le quita poco tiempo. Y, si paga un poco más, puede conseguir que no copie frases típicas de humoristas televisivos.
- ¡Es un chollo! ¿Y cuánto vale?
- Pues... voy a consultar precios. A ver... ¡oh! debí suponerlo. En realidad se trata de un prototipo que sólo se usa en las comedias románticas norteamericanas… Es decir, es como la espada láser de Luke Skywalker: en la película funciona de maravilla, pero en la realidad es de plástico. Digamos que es… realidad virtual. Puro atrezzo.
- Oh, qué pena...
- Bueno, no se desanime. He oído que aún queda un ejemplar igual, sólo que a veces se le escapa un "¿Te das cuén?" El único problema es que vive en una isla cercana a Nueva Zelanda… aunque le tienen en cautiverio, con la esperanza de poder lograr que no llegue a extinguirse la especie… Pero sospechan que es homosexual, así que…